Syd Barret, creador de Pink Floyd

Roger Keith Barret, más conocido por Syd Barret en su nombre artístico, conoció en la escuela secundaria a Roger Waters (bajista) y también a David Gilmour, quien le enseñaría a tocar la guitarra. Más adelante Waters lo invitaría, como un segundo guitarra, a formar parte de su grupo The Abdabs (Sigma 6), en el que tocaban Nick Mason (batería) y Rick Wright (guitarra).

Sigma 6 tuvo una vida efímera, desgajándose de la formación los cuatro amigos para crear, en el año 1965, un nuevo grupo. En este, Barret asumió el liderazgo y, como tal, le correspondía bautizar a la banda. Cogió de su discografía de blues dos vinilos de cantantes, Pink Anderson y Floyd Council. Suprimió los apellidos y con ello nacía el emblemático y sugerente nombre de Pink Floyd.

Las características musicales de la nueva banda, muy centrada en la psicodelia y la experimentación, llevaron pronto a Barret al mundo de las drogas para recrear en sus temas la alucinación y el surrealismo ligado a sus composiciones. En 1967 salió al mercado su primer disco The Piper at the Gates of Dawn (El flautista al amanecer). Al año siguiente aparecería A Saucerful of Secrets (Un platillo lleno de secretos), considerado como uno de los primeros álbumes de rock progresivo, donde ya se incluyó en la banda a Gilmour sustituyendo a un errático e impredecible Barret que desapareció, desde ese momento y de forma definitiva, de la formación. Aún sacaría dos álbumes en solitario que rememoran el espíritu que imperaba en la música del disco del flautista.

En honor a él, en 1975, Pink Floyd grabaría el noveno disco Wish You Were Here (Ojalá estuvieses aquí), cuyo melódico tema principal rezaba Shine On You Crazy Diamond (Sigue brillando, diamante loco) donde se dio la curiosa coincidencia de que un desconocido Barret para todos apareciera por los estudios de grabación. Tardaron un tiempo en apercibirse que se trataba del mismísimo creador del grupo, abandonado, gordo y calvo, rapadas sus cejas. Más de una lágrima corrió por los rostros de todos ellos y sirvió como despedida. No obstante, Barret aquejado de diabetes crónica siguió su acomodada vida producto de rentas musicales hasta que en 2006 moría definitivamente de un cáncer de páncreas.


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